¿Quieres volar?, vuela.
¿Quieres volar?, vuela. Miras a tus pies y dejas atrás el camino de tierra andado, frente a ellos la nada, el todo, la oportunidad, la renuncia. ¿A dónde ir, a dónde no ir?. Te dices a ti mismo que no es el momento, que aún te falta un poco para estar lo suficientemente preparado, que quieres hacerlo bien, que no quieres equivocarte, que no es bueno precipitarse… ¿Precipitarse?, ¿Cuanto tiempo llevas guardando equilibrio sobre un pie para no dar ese paso ansiado?. No te estás precipitando, en realidad estás paralizado. No vas ni a un lado ni al otro, ni hacia delante ni hacia atrás. Dices que tienes un sueño, que lo vas a hacer, seguro, pero que cuando lo hagas lo quieres hacer bien. Estás en ello, preparándote, en el camino de hacerlo bien, y eso te permite sentirte tranquilo contigo mismo. Pero hay momentos y momentos, y pasas de la tranquilidad al reproche, a la prisa, y te dices que ya llevas demasiado tiempo en ello. Después de la tempes...